Sunday, August 15, 2010

A review of my novel

La otra cara del paraíso
Por Alejandro Lorenzo
Manuel Ballagas nos entrega su primera novela, Descansa cuando te mueras (Lulu Press 2010) con doce capítulos que chocan contra ese lector que todavía esta convencido de la existencia del sueño americano o que a veces cierra los ojos ante ciertas realidades que no guardan relación con ese sueño.

Doce historias perfectamente hilvanadas que podrían llegar a multiplicarse hasta lo interminable y no harían decaer el interés en su lectura, porque cada una es una descarnada y vital aventura en el mejor estilo del denominado realismo sucio.

El tema gira en torno a un refugiado político cubano, Manny, que arriba al anhelado Estados Unidos. Vive en La Pequeña Habana, en la Sagüesera, una comunidad multiétnica emplazada en el Gran Miami y enmarcada en el tiempo a mediados de los 80, que poco se distancia su vigencia al de la década de los 90 y menos al de estos diez primeros años del siglo XXI, con su hilera de rascacielos semivacíos por la crisis inmobiliaria, el desempleo galopante y los recortes drásticos a los programas sociales que arrojan prácticamente a la calle a desamparados, enfermos mentales, drogaditos y una abundante variedad de seres en permanente conflicto social.

Manny es un simple hombre que trata de trabajar honradamente cobrando a clientes de La Pequeña Habana instalaciones de TV por cable. En cada domicilio que entra se ve envuelto en situaciones que evocan las absurdas y sorpresivas escenas de los films del director norteamericano Quentin Tarantino.

Luego de un asalto a su domicilio y la violación por parte de los malhechores de su mujer, trata de escapar hacia Nueva York en busca de un ambiente mejor, pero un amigo lo convence de que regrese. Llega a comprender que cambiar un gueto por otro, y además que desconoce, no es una buena solución. Reflexiona: La Sagüesera, un verdadero antro de morralla y salación, pero al menos poblado por un tipo de bestia conocida. Y más adelante apunta: De todas formas, ya estaba cansado de huir, de escapar, de perseguir quimeras, de fugarme. El frío no está en nada, pensé. Para el calor, esta el aire acondicionado.

Continúe la lectura en el blog de Lorenzo: http://alejandro-elojoqueavizora.blogspot.com/2010/07/la-otra-cara-del-paraiso.html?spref=fb

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