Thursday, March 3, 2011

El sereno don del engaño

En otra época, le hubieran llamado un impostor a secas. Pero ahora la impostura tiene apellidos más ilustres e incluso legítimos. En los tiempos de Facebook, abrir un perfil en esa red social a nombre de un escritor famoso como el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, y responder y declarar por él ante un número creciente de “amigos” y seguidores, se puede convertir en una deliberada suplantación con visos de performance.

Tommaso Debenedetti es el nombre de un escritor freelance italiano que viene haciendo un oficio de estas sublimes imposturas incluso antes de que Facebook las convirtiera en un hecho cotidiano, fácil y ubicuo (Vargas Llosa tuvo que desmentir recientemente algunas declaraciones que se le atribuían en esa red social y no hay artista conocido que no tenga páginas ficticias en alguna red). Debenedetti llegó a publicar entrevistas falsas en medios italianos con figuras como Phillip Roth, el Papa, Mijaíl Gorbachev y Noam Chomsky.

Claramente, y pese a todo el rechazo que nos produzca esta suerte de engañifa, no cabe duda de que hay que tener bien calibrada a una figura pública para entrevistarla en ausencia. Imaginar las respuestas que daría a cualquier pregunta que se nos ocurra presupone un amplio conocimiento de su sicología, sus opiniones fundamentales y hasta sus modales. Que la entrevista resulte, además, creíble ante una amplia audiencia sería el más elevado elogio que podrían merecer nuestras fábulas.

Queda sólo algo por definir: ¿A qué genero atribuir estas ficciones? ¿Cómo llamarlas, si no son novelas, ni relatos, ni puras mentiras? No lo sé, pero me encantan.

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