Tuesday, July 19, 2011

En el 'clóset', oyendo y pensando

No se dio cuenta de cómo fue, pero al fin cupo en aquel espacio estrecho, apenas del alto y la profundidad de un cuerpo humano normal. El Oficial permanecía afuera de pie, fumando un cigarrillo, cerca de la puerta de acero de aquel agujero llamado “clóset”, mientras le increpaba así:


“Vamos a hablar ahora de tus otras actividades, Manolito. Tú sabes bien que si fuera por los libritos pendejos esos que tú escribes, incluso el que molestó tanto al Comandante en Jefe, no estarías aquí. Estarías en otra parte, pero no aquí. Esta es la Seguridad del Estado, ¿me oíste? No es la sala de tu casa ni un convento de monjas. Y aunque tus versitos y cuentecitos destilan un odio infinito hacia la revolución, y eres un gusano de porquería, no te hubiéramos ido a buscar así a tu casa, a las tres de la mañana, para ponerte a disposición nuestra. Aquí hay asuntos más graves, ¿me entiendes? Algo más grave que hacer chistes contrarrevolucionarios o leer poemas reaccionarios en uno de esos corrillos que tú tanto frecuentas. Cosas que pueden costarte muy caro, ¿oíste? Porque son delitos graves, afrentas muy serias, que comprometen la integridad y la estabilidad de la patria que tú y todos tus amiguitos quisieran ver destruida, hundida en el fango y la carroña. Porque tú no te conformas con hablar y escribir mierda, Manolito. Tú tienes otras intenciones. Intenciones muy malas que te cuesta trabajo esconder, porque eres un pequeño burgués de mierda, Manolito. Porque eres lo peor de lo peor, peor que Padilla, Virgilio Piñera y todos esos, porque eres un joven y árbol que nace torcido jamás su tronco endereza, ¿me entiendes? ¿Te acuerdas del señor José Mario Rodríguez Pérez? ¿De tu amiguito José Mario? ¿O es que te vas a hacer el chivo loco y me vas a decir que no te carteas con él desde que se fue a Madrid? ¿Tú crees que nosotros no sabemos? ¿Qué no hemos leído una y cada una de esas carticas pendejas? ¿Que no sabemos que te has seguido carteando con él a pesar de que desde que llegó a España ese maricón no ha hecho más que atacar a la revolución? ¡Hasta te mencionó un montón de veces en un articulito! Y mira que hemos tenido paciencia, Manolito. ¿Quieres que te lea una de esas carticas? Na, ¿pa qué? Tú sabes bien lo que decía él, y sobre todo, lo que decías TU. Pero cartas son cartas, Manolito, y el espionaje es cosa seria, muy grave. Más grave y seria que la literatura. ¿No te dijo alguien, otro maricón de esos que escriben obritas de teatro, no me acuerdo cómo se llama pero maricón empedernido, no te dijo que tu amiguito José Mario se había metido a agente de la CIA? ¿Qué lo reclutaron a través de esos otros amigos tuyos de la revista Mundo Nuevo? ¿O me vas a negar que esa revista, que tú tanto lees cada vez que puedes, no es una pantalla de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos de América? Mírala, aquí está, oyendo la conversación. Impresa nada menos que en París, la ciudad de tus sueños. ¿Qué te parece? ¿No pretendías publicar un pedacito de esa novela contrarrevolucionaria que estabas escribiendo? ¿No le pediste a tu amiguito allá en Madrid que te buscara un editor? ¿Y a cambio de qué? Estas no son las Ediciones –¿cómo se ñamaban?– El Puente. Oh, no. Esas ya no están. Eran una madriguera de gusanos, tortilleras y maricones. El Comandante les pasó la mocha y las tiró pa la tonga. En Madrid, eso sí, para publicar hay condiciones. Y esas condiciones pasan por colaborar con la CIA, muchachón. ¿O tú crees que alguien te va dar algo gratis allá? ¿Para quién quería tu amiguito que trabajaras, eh? ¿Qué dirección segura te dio para mandar esa correspondencia? Porque por correo no fue, Manolito. Nosotros lo hubiéramos sabido. ¿Lo mandaste por alguna embajada? ¿Te pidieron caracterizaciones de líderes culturales de la revolución? ¿Los nombres de los que son desafectos como tú, de los que estarían dispuestos a colaborar con el enemigo, como tú, como tu amiguito José Mario Rodríguez Pérez? ¿O los nombres de los pocos que estarían listos para escaparse en un viajecito? ¿Ayuda para la negra de tu mujer si se quedaba en un viaje? ¿No era eso lo que planeaban tú y ella? ¿Un libro tuyo, cargado de infamia y odios, sería el pago por tus servicios, y algún dinerito para ella cuando se asilara? Dímelo ahora, Manolito, abre las puertas de tu corazón a la revolución, porque después, cuando llegue la hora de saldar cuentas, va a ser muy tarde para ti, te lo advierto. El Comandante en Jefe voló El Puente, pero si te pones a comer mierda te vamos a tener que volar la cabeza a ti, maricón. Mira que esas otras actividades son traición, Manolito. No son versos ni pendejadas de esas; son delitos graves, faltas imperdonables. Por menos que eso se fusila en este país, pa que lo sepas. Se fusila sin contemplaciones. ¿O es que tú no lo sabes?”.

En ese mismo momento, la puerta de acero se cerró con estrépito sobre el “clóset”, sumiendo al detenido en la más honda tiniebla. Y enseguida Manolito se preguntó si alguna vez saldría de allí.

1 comment:

  1. ¡Nada, por mucho que te empeñes sólo es un remedo de un escritor medio-talentoso pasado al chinago de la City,Infame Cabrera & CIA, y sólo por los "Tigres" tan tristes y de tercería de peor dominio sin interdicto ya caduco por ley!
    El que no sirve ni para picar, inventa auto-méritos que dan vergüenza a todos los demás seres humanos y No Humanos, pero de estima.
    Hoy, el 26 de julio, empezó a caducar la vagancia, el parasitismo, la farfolla caribeña y demás detritus,ah! y la enmienda Plat, tan "civilizatoria", cómo todo lo proveniente de los USA!

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