Saturday, November 19, 2011

Propongo un pequeño desafío

¿Llegó la hora del elitismo para la Feria del Libro de Miami?
En Miami, todo evento tiene la virtud de empezar chiquito y después, cagarse en la noticia y empezar a pensar "en grande". Es como el tránsito de lo ridículo a lo sublime. Jennifer López transformada en JLo. Todavía me acuerdo, hace poco más de 30 años, cómo los Kiwanis correteaban en sus propios carros, buscando a los pobres artistas del patio que actuaban en los primeros festivales de la Calle Ocho a título de voluntarios, sin cobrar un céntimo. Y ahora, si no tienes firmado un contrato exclusivo con la Sony y no eres nativo de Guadalajara no puedes soñar siquiera con treparte a uno de sus escenarios. Tienes que ponerte colorete en las nalgas para entrar ahí.

Dicen ahora (no me lo crean, es un rumorcito), y Diario de Cuba lo repite en línea, que la Feria Internacional del Libro de Miami no va a aceptar que se presenten en su evento autores "autopublicados" (http://www.ddcuba.com/cultura/8109-miami-polemica-en-la-feria-del-libro-por-la-exclusion-de-obras-autopublicadas). Puede que sea verdad, y a partir de ahora quienes no estén en los catálogos de Alfaguara, Planeta y otras editoriales "serias" van a verse excluidos de esta cita anual. Hasta ahora, la queja sólo proviene de una pequeña editorial de Miami, Alexandria, de esas que prestan servicios de edición, publicación, impresión y promoción a autores locales a cambio de una justa remuneración.

De ser cierto el rumor, que la Feria no ha desmentido, los autores hispanos de la ciudad-sede, sobre todo los cubanos, pueden despedirse de esta plataforma después de haber contribuido a impulsarla y elevarla durante años con sus modestas presentaciones. En particular, me parece que una política semejante sería una bofetada a entidades que como Ediciones Universal y su propietario, Juan Manuel Salvat, se sumaron con entusiasmo a la feria, trayendo consigo su amplio portafolio de "autopublicados".

Irónicamente, Universal ha cumplido en Miami el mismo honroso papel que en Cuba jugó, en otra época, la imprenta Ucar y García, de cuyas prensas salieron una multitud de pequeñas ediciones (300 ó 400 ejemplares cada una), todas de ilustres "autopublicados" como José Lezama Lima, Emilio Ballagas, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Eliseo Diego y otros muchos cuyos nombres hoy se mencionan reverenciosamente. La autopublicación, por suerte o por desgracia, es una vieja tradición de las letras cubanas. Me pregunto quién decidió repentinamente ponerle fin en la Feria del Libro de Miami, si es que eso verdaderamente ha pasado.

Yo he sido autor invitado a la feria dos veces, algo que agradezco mucho. La primera vez, fue en 1997, con un libro de ensayos (Voces del silencio), del cual fui coautor y coeditor; la segunda, el año pasado, con una novela que "autopubliqué" (Descansa cuando te mueras) mediante el novedoso sistema de impresión a pedido. Es decir, ese libro sólo se imprime cuando alguien lo compra donde mismo se venden los más prestigiosos y lucrativos autores del mundo: en Internet, en Amazon. Todavía sigue vendiendo; poco a poco, pero vende. Así que estoy en buena compañía.



Aunque aprecio la importancia de la feria y siempre me agrada tener un foro donde presentar mis libritos, francamente no creo que verme excluido de ésta me va a matar o provocarme una hernia profesional. Tengo, gracias a Dios, una larga experiencia de lidiar con el elitismo. Y como a mi edad carezco de tiempo para esperar por la santa paciencia de los agentes y editores, seguiré "autopublicando" hasta que me muera o me canse de escribir. Después de todo, con Lulu Press, no pago un céntimo por armar mis libros, otorgarles un número ISBN y un código de barras, y al fin colgarlos en Amazon a nivel global. ¿Ha hablado alguien de este tema en la Feria? No lo sé, pero estoy seguro de que de anunciarse una conferencia semejante, atraería bastante público.

Creo, sin embargo, que la Feria del Libro de Miami y sus directivos les deben al menos una explicación a los autores que durante años han sido invitados a la misma, y que ahora, de repente, se enteran que no son lo suficientemente escritores como para participar en ella, en una época en que las grandes editoriales pierden cada día más poder y terreno ante el avance y democratización que ofrecen las nuevas tecnologías. También lo merecen esas pequeñas editoriales que hacen posible el milagro de libros que, de otra forma, dormirían el sueño eterno en alguna gaveta.

La "autopublicación", hay que decirlo, es uno de los signos distintivos de nuestra época, y lo seguirá siendo por largo tiempo. ¿Qué son los blogs sino continuas autopublicaciones? Una de las autoras más conocidas con un libro este año en la Feria, por ejemplo, no es otra que la cubana Yoani Sánchez, cuyas breves meditaciones ha publicado ella solita desde la isla, a contrapelo de Fidel Castro y sus editoriales, antes de verlas convertidas en libros en el mundo civilizado. ¿Van a excluir a Sánchez también por ser una "autopublicada" y no provenir del Instituto Cubano del Libro?

No sé el resto de la pandilla, señores, pero lo que soy yo no me pienso poner una pizca de colorete en el fondillo para acudir a la fiesta. Tampoco me voy a ofender porque me digan "autopublicado". Así que invito a todos los que, como yo, publican sus propios libros porque así pueden escribir y publicar lo que les sale de los reverendos timbales, a unirnos en una entidad que nos permita organizar cada año una Feria Independiente del Libro que corra paralelamente a la oficial, y lejos de los predios del Miami-Dade College expongamos y promovamos nuestros libros. Están convocados tanto autores como editoriales. Estoy seguro de que si no tenemos éxito, al menos vamos a divertirnos mucho, ya verán.

Escríbanme, si les interesa el tema, al siguiente e-mail:

manuelballagas@gmail.com

5 comments:

  1. ¡Muy bien dicho! Y lo del colorete en las nalgas me ha hecho reír como no te lo imaginas. En general le temo un poco a la autopublicación, no por razones elitistas, que hay mucho y muy bueno autopublicado, sino porque temo que los autores suelen terminar con cajones de libros en su casa. (Por suerte, como tú bien dices, la impresión por pedido resuelve ese problema.) Pero la actitud de la feria deja mucho que desear. Cariños desde Taos...

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  2. Teresa: Curiosamente, es una frase que por primera vez escuché decir a Sergio Vitier, el hijo de Cintio. Por alguna razón, le estaba costando trabajo que le dejaran entrar una tarde en el ICAIC. No sé a qué habíamos ido allí, ni por qué andábamos juntos, pero le oí decir: "¡Aquí hay que ponerse colorete en las nalgas para entrar!" Se me pegó, jaja.
    Y gracias a ti, David, por comentar. Espero que tengas algo más que decir alguna otra vez.

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  3. Había dos ataques personales aquí en un post, que borré, por haber sido colgados anónimamente. No me gusta que se hable así, porque no me gusta que ataquen fantasmas. Todo el que quiera criticar, por fuerte que sea, que se responsabilice con sus palabras. Es lo que yo hago.

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  4. En vano busco esta mañana en El Nuevo Herald una mención de los rumores -posiblemente falsos-que corren en torno a los criterios de admisión para la Feria Internacional del Libro de Miami. Francamente, no esperaba otra cosa en este pueblecito de campo. Es una lástima, porque si yo estuviese de alguna forma vinculado a un evento importante como ése no me gustaría que algo empañara su lustre y quedara sin aclarar. En fin, sigamos atentos a lo que pasa en Cumanayagua...

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