Saturday, February 11, 2012

La importancia de llamarse Ballagas

'Tendría que ser usted otro monumento de la cultura cubana para que le perdonen el pecadillo del chisme gratuito y la inquina disfrazada...'

'Por favor que alguien le dé un premio a este escritor traumatizado, por el apellido que lleva, por la represion que llevo, por el anonimato forzado del exilio, y por pertenecer a ese ejercito de escritores insulares; le dan un Premio y quizas se calma este Ballagas...'

 'Mucho menos importa lo que diga este escritor sin talento, cuyo valor es únicamente su apellido'.

'Este Sr. simplemente escribe muy mal. Es uno de esos personajes del folclor cubano que nadie conocia del todo (aprovecha el apellido que posee) y reaparece de un golpe a fuerza de mensajes sucesivos y sin [sic] descanco, con una novelita'.

 '...habla como lo que es: un resentido y un escritor de séptima categoría'.


Estas son solo algunas de las flores que me ha tocado recibir después de la entrevista conmigo que publicó Diario de Cuba hace un par de días. No me sorprende, porque como dije en la misma entrevista, si hay algo que no perdonamos los cubanos es que alguien que no seamos nosotros se destaque por razón alguna. No importa que sea por una novelita que por una novelona, hay que arrancarle la cabeza al que despunta, a aquel cuya fotografía salió en el periódico en vez de la nuestra.

Lo que pudo ser una oportunidad para indagar sobre mi libro Pájaro de cuenta, una crónica de un período nacional raras veces explorado, se transformó en una ocasión para cubrirme de insultos a mí y hasta mi padre, Emilio Ballagas, fallecido hace más de medio siglo. Tampoco esto me sorprende, porque ni los muertos son inmunes a esa incapacidad nuestra para reconocer méritos o talentos ajenos, por muy obvios que estos sean.

Algunos de estos dicterios se focalizaron en la sexualidad de mi padre, tema que por alguna razón parece poner pimienta en el culito de muchos de estos resentidos con pretensiones de "críticos" y "expertos". Pese a que el 80 por ciento de la obra de Emilio Ballagas es de trasfondo religioso, sobre todo sus obras de madurez, creo que en la historia de la literatura cubana no ha habido un escritor cuya vida privada haya sido objeto de tantas conjeturas y teorías. Sería bueno averiguar por qué. Y por quiénes, claro.

Y es que nadie, que yo sepa, ha pretendido analizar la obra de Lino Novás Calvo a la luz de sus apetencias sexuales, por ejemplo. Ni los ensayos de José Lezama Lima, vistos a través del prisma de sus deseos íntimos. A nadie se le ha ocurrido tampoco hacer una lectura de la obra del propio Virgilio Piñera a la luz de sus preferencias en la cama. ¿Para qué? ¿Qué tiene que ver, por ejemplo, la obra teatral Aire frío, con lo que Virgilio iba a buscar al Callejón del Chorro de vez en cuando? Pero en cuanto alguien menciona el apellido Ballagas, siempre aparece alguno que se lanza, bisturí en mano, a hurgar en lo que consideran es lo más importante de su obra.

Hace poco tiempo, leí incluso unos párrafos escritos por una académica imbécil haciendo la más pedestre interpretación que pueda imaginarse del hermoso poema De otro modo. Ciertamente, se llega a extremos ridículos, con tal de hurgar en la sencilla vida de un escritor, sobre todo cuando uno no es capaz de escribir como él. ¿No les da vergüenza? Y lo más gracioso es que ninguno de estos "expertos" siquiera pudo conocer a mi padre. Pero así es la vida. Qué se va a hacer. Incluso les pagan por escribir y articular tantas payasadas. Tienen suerte.

Agradezco, de todas formas, la oportunidad que me dio Diario de Cuba para expresarme decentemente y sin cortapisas, así como promover mi novela, la única hasta ahora, creo, que ha abordado de esta manera el llamado Quinquenio Gris, bajo el cual sufrieron tantos escritores, artistas e intelectuales cubanos. Agradezco también a Ihos Hernández su curiosidad y profesionalismo al hacer las numerosas indagaciones que fueron necesarias para producir este trabajo.

Y agradezco, aunque parezca extraño, la oportunidad de apreciar cuánta bilis, amargura, envidia y maledicencia anida entre nosotros, porque junto a todos estos dardos envenenados hubo otras expresiones, hechas en comentario abierto o enviadas a mí por correo electrónico privado, que compensaron tanta sordidez e insidia. Obviamente, algunos no se sienten menoscabados por el hecho de que yo sea hijo de un gran poeta cubano, o que lleve ese apellido que tanto molesta a unos cuantos. Quiere decir que no todo está perdido y hay gente decente y seria en esta vida, a distancia de tanta morralla. Hay, como he dicho otras veces, aristocracia de espíritu.

Trato de entender, sin embargo, por qué algunas publicaciones en línea permiten los comentarios anónimos o bajo nombrete. Sé que se busca la mayor interactividad posible, y que los administradores de las web hacen maromas para "moderar" estos foros y debates, pero creo que no hay mejor forma de moderación que la que se imponen los propios opinantes cuando se ven obligados a firmar sus comentarios y responsabilizarse con ellos. Los insultos, las ofensas y las estridencias espantan, además, a voces inteligentes que, por apartarse del solar, eligen no participar en el debate. Quizás sea momento de una mayor transparencia.

En todo caso, sé que el Diario es obra de un equipo pequeño de jóvenes profesionales de talento que logran una cobertura de Cuba que incluso muchas veces le "da palos" y se adelanta a otros medios más antiguos y de mayores recursos. Estoy seguro de que moderar los debates es una de las últimas prioridades que se plantean cada día. Ojalá sigan trabajando de la mejor manera, y que entrevistas como ésta se sigan publicando en esa web.

2 comments:

  1. Señor Ballagas, yo no leí la entrevista, me entero por este artículo de su existencia y claro que la buscaré.
    Permítame dejarle todo mi apoyo y respeto. Disculpe también mi ignorancia, yo no sabía que usted es hijo de ese gran poeta cubano, si se fija, lo tengo enlazado a mi blogrooll desde hace bastante tiempo y lo hice porque alguna vez tropecé con su blog y me interesó mucho su letra, estando en mi blog es la forma que tengo de seguirlo.
    En todas partes pasa lo mismo, yo vivo en chile y es brutal la reacción de la gente ante los que salen un poco a la luz, me imagino que en otros lugares sea parecido.
    Usted, tranquilo, aún queda gente interesada en la buena literatura y gente que lo respalda y lo apoya.
    Un saludo.
    Gino.

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  2. En Europa, hay quienes dicen que los españoles son envidiosos. Quizás nos venga de ahí, igual que lo de testarudos. Le agradezco su expresión de solidaridad. Como se dará cuenta, no me opongo al debate, incluso al debate apasionado. Pero creo que insultar, ofender e incluso burlarse de la familia ajena es inaceptable... al menos en mi libro, que no es muy anticuado que digamos. Gracias de nuevo. He estado en Chile un par de veces y me parece un país muy equilibrado y acogedor. Espero que la vaya bien por allá.

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