Saturday, February 18, 2012

De un mártir olvidado

Recibí esta carta tarde el viernes y sólo ahora, después de leerla cuidadosamente varias veces, me atrevo a compartirla con los lectores de mi blog. Saquen sus propias conclusiones:


Sr. Manuel Ballagas
Miami, Florida

Estimado Sr. Ballagas:

Espero que esta misiva corra mejor suerte que otras semejantes que le he enviado en por lo menos tres ocasiones. No bastándole con el socorrido pretexto de “dirección equivocada” o la conocida excusa de “zona postal errónea”, usted trató de engañarme no sólo a mí, sino nada menos que al propio servicio postal de Estados Unidos, al pretender que “tal destinatario no existe”.

¡Qué cómodo es esconderse, Sr. Ballagas, tras un pequeño ejército de asistentes, secretarias, correctores de prueba y amanuenses, para burlar los requerimientos de alguien como yo, que a su edad apenas tiene con que sostenerse! Pero sepa que, por más que confunda y engañe a otros, a mí jamás podrá hacerme creer que usted no existe o que no vive donde yo sé que usted se aloja hace mucho tiempo, y donde escribió –se sabe- ese infame libro titulado Pájaro de cuenta.

Quien suscribe estas líneas no es sólo un simple lector de ese texto mal compuesto y libeloso, sino un escritor con todo su derecho a opinar sobre lo que usted escribe, además de una víctima de eso que usted denomina eufemísticamente “Quinquenio Gris”. ¡Qué descarado hay que ser para arrogarse el derecho a bautizar de tal manera el más de medio siglo de horrores que usted ahora dice que padeció! ¡Y además, atribuírselo nada menos que a Ambrosio Fornés, el medio hermano de la famosa vedete cubana!

¿Padeció? ¿Dije que usted padeció el llamado Quinquenio Gris? Por Dios, Sr. Ballagas. Usted apenas puede decir que ha padecido unos pocos segundos de su vida. Quizás cuando le operaron las amígdalas, ¿se acuerda? Fue hace muchísimo tiempo. ¿Pero padecer la Historia (sí, con mayúscula)? De sobra sabemos que su vida entera prácticamente ha sido un lecho de rosas, y que si alguna vez cayó en la mira de los represivos fue por puro error y casualidad. Basta con ver lo gordo y feliz que se ve en las fotografías.

¿Cómo se atreve usted, Sr. Ballagas, a hacer de Virgilio Piñera el protagonista central de su novelita, cuando sabe usted perfectamente que ese señor, por muy narrador que haya sido, y por mucho teatro moderno cubano que haya parido, y por todo lo que sus compinches le atribuyen, no califica remotamente como víctima quintaesencial del período que usted -¡SÍ, USTED, SR. BALLAGAS!- malamente alcanza describir en su librito.

Cualquiera con una mínima documentación y el suficiente bagaje testimonial hubiera podido decirle –y estoy seguro de que le dijeron- que sólo una persona califica como esa víctima clara, prístina, simbólica de la represión desatada por las fuerzas oscuras del castrismo contra toda la intelectualidad crítica. Y esa persona, Sr. Ballagas, no es otra que yo, para que se entere. Digo, si es que ya no lo sabía y me soslayó usted a propósito. No lo dudaría.

Yo no habré escrito Electra Garrigó ni ese otro librito que usted tanto pregona, Presiones y diamantes; tampoco –líbreme Dios- el tristemente célebre Pájaro de cuenta. Pero sí escribí media docena de novelas y al menos cuatro poemarios esenciales que nunca fueron publicados ni en Cuba ni en el exilio porque las mismas fuerzas oscuras que acosaron a Virgilio me asfixiaron a mí también en una orilla y la otra... y aun más, como se ve, porque lograron ocultar incluso mi nombre y silenciar mi obra.

De modo que sí, Sr. Ballagas, tengo derecho a exigir de usted una disculpa pública y el retiro inmediato de su libraco del mercado editorial, que tan poco favor hace a la literatura cubana, pero que sobre todo, ha sido escrito claramente por encargo de los conocidos verdugos de la dictadura con un solo objetivo: seguir escondiendo la única obra literaria que de veras desenmascaraba sus desmanes y que, por tanto, realmente les dolía: la obra que tanto trabajo, sudor y astucia me costó escribir a mí. Como lo oye.

De no responder usted prontamente, Sr. Ballagas, dé por seguro que pondré este delicado asunto en manos de mis abogados en Nueva York y Madrid, de manera que le conminen ante un tribunal a hacer lo justo... ¡AL FIN!

Atentamente

Belisario Ortega Salabarría
Escritor, periodista, novelista, poeta, crítico, ex diplomático y mártir olvidado del Quinquenio Gris

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2 comments:

  1. MANUEL, esto tiene que ser una broma, ¿no? Si no lo es, qué prepotencia la de este tal Belisario. Realmente no me asombra que aun haya cubanos con semejante carga de rencor y mala voluntad, pero hacerlo público, y sobre todo, considerarse el unico con derecho a ser víctima del Quinquenio Gris es simplemente patético. Con personas como el tal Belisario, con razón n la dictadura lleva 53 años en el poder, y llevará un siglo mas!
    Lorenzo R

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  2. siempre el afan de protagonismo de algunos cubanos.

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