Saturday, March 10, 2012

Es verdad, el pez por la boca muere

Leo estos fragmentos de cartas de Virgilio Piñera, extraídos de un libro publicado en La Habana. Recuerdo que algunos me reprochan cómo presento a un personaje llamado Virgilio Piñera en mi novela Pájaro de cuenta. Aseguran que he sido en exceso cruel. Nada, que a la postre, como en la célebre paradoja de Oscar Wilde (¿habrá sido él?), se diría que la vida imita al arte y no al revés:


Virgilio, junto al gordo que le dio la 'galleta'.
 El ego de Virgilio Piñera, herido por algo que decía José Lezama Lima sobre él circa 1943. Por lo visto, le dolía más la insignificancia intelectual que la galleta (curiosa forma en que los cubanos designan una bofetada, nadie sabe por qué):
"Se complace en decir a todo el mundo que me propinó una soberana paliza y que me dio una galleta tan fuerte que su mano quedó totalmente luxada. Justifica la agresión declarando que mi insignificancia intelectual no merecía otra cosa".

Piñera empresarial, circa 1947. 'Vendo corbatas baratas':
"...voy a hablar con el cuñado de Obieta, un paraguayo que tiene que ver con fábricas de tejidos, para que él me diga las posibilidades que hay de enviar tejidos de ropa de hombre y otros a Cuba. Sería un buen negocio pues son tejidos baratos y magníficos. Yo creo que en este negocio sí se saldría adelante".

Prefirió vivir fuera de Cuba durante el capitalismo, circa 1947, que la perspectiva de exilarse después de 1959:
"A mí me ha dolido mucho alejarme, estar separado de todos ustedes, pero quedarme también habría significado, tengo por seguro, mi suicidio (material o mental, qué importa, siempre sería suicidio), pues yo estaba confinado con la nada, con la desesperación [...]"

Un escritor y un pintor le gritan "cucaracha" y amenazan con molerlo a palos si lo vuelven a ver por la esquina de 23 y 12, y entonces... mucho miedo:
"Estoy tan nervioso que me han entrado temblores y cosquilleos en las piernas. No se me quitan. Si pudiera comprar el Neuro Basal, pero cuesta ocho pesos".

¿Quién le habrá mandado el cepillito? ¿Habrá sido la Pabla Armanda? Fue en 1963. No había ni con qué limpiarse el culo:
"Hoy estoy un poco más animado. Dirás, ¿por qué? Pues recibí desde Londres un cepillo de dientes de nylon. No puedes imaginar el valor que tiene para nosotros cualquier bobería de esas".

Y para la versión ficticia de este personaje, acuda a la verdadera fuente, la novela Pájaro de cuenta:

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