Sunday, May 20, 2012

El desaparecido


Cada vez que preguntaba por él, le decían lo mismo. El oficial de guardia fruncía el ceño, se hacía el que no la había visto nunca y revisaba varios cartapacios que tenía sobre la mesa de la recepción. Después, paseaba un dedo índice concienzudamente por un grueso libro de registro, como si no hubiera hecho lo mismo ayer y también el día antes. Invariablemente, respondía que el detenido no estaba allí.

–Pero tiene que estar –insistió la mujer esa vez, como todos los días desde que se habían llevado preso a su marido– Me dijeron que lo traían para acá.

–¿Quién se lo dijo? –preguntó el oficial.

–Los cuatro que se lo llevaron preso la semana pasada –contestó ella. Lo que respondía siempre.

–¿Cuatro? ¿Qué le dijeron?

–Que iba a estar en la Villa –contestó la mujer– Fue de madrugada, echaron abajo la puerta, me pegaron con el mango de una pistola. Se lo dije ayer.

–Pues aquí no está –repuso el oficial, como siempre– Aquí no se le pega a nadie sin razón. ¿No sabe cómo se llaman esos compañeros?

–No –respondió ella– Se identificaron, pero no me dijeron cómo se llamaban. Eran de la Seguridá.

–¿Está segura?

–Eso dijeron.

–Cualquiera dice cualquier cosa, señora; a lo mejor eran del Técnico y usted no lo sabe –repuso el oficial, echando una mirada al reloj de pared que tenía a su espalda, al lado de un retrato a colores del Comandante en Jefe. Se fijó también en que la mujer tenía un vendaje blanco en un lado de la cabeza. Hacía contraste con su piel muy oscura. Lo mismo que el día antes y el otro de más arriba.

–Eran de la Seguridá; me enseñaron los carneses, yo se lo vi –dijo la mujer.

–¿Vio qué?

–Tres letras grandes, con una fotografía –dijo ella.

–Pues aquí no está, ciudadana –dijo el oficial con firmeza.

–Voy a volver mañana –replicó la mujer– Y pasado mañana también, hasta que me digan que está. Yo sé que está aquí.

El oficial se encogió de hombros. Sabía que la mujer iba a decir eso, y lo que él iba a contestar también.

–Venga cuando quiera –le dijo– El día que esté, estará.


2 comments:

  1. Una narración redonda, su sencillez es su secreto. Gracias.

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    1. Gracias, Zoe. La sencillez se la tomé prestada a un mejor escritor que yo. Mucho mejor. No sé qué voy a hacer con estas viñeticas. Ya encontraré erspáio para ellas en alguna parte. Abrazos. Y felicidades por tu último premio.

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