Sunday, July 8, 2012

Cronista del bajo vientre

Entre los homenajes y apologías que le vienen haciendo en Cuba y fuera de ella en los últimos tiempos, la memoria misma de Virgilio Piñera parece a punto de desvanecerse, a fuerza de encasillarle en este o aquel molde.

Por si no fuera suficiente la ceremoniosa "rehabilitación" de Piñera en La Habana, con Antón Arrufat por mascarón de proa y Mariela Castro por madrina, del lado de acá también han querido fabricarse otro Virgilio al pincho, aderezado para el gusto de un exilio que el autor de Electra Garrigó siempre rechazó.

El último en sumarse a toda esta mojiganga no es otro que Rafael Rojas, un hijito de papá castrista, devenido en factótum académico. Quiere decir: lo mismo escribe un mamotreto sobre la revolución del 30 que un manual para instruir a los exiliados sobre cómo deben conducirse políticamente.

Prescindamos de los méritos académicos de Rojas, quien confiesa no haber estudiado en Cuba más que "filósofos anteriores a Marx". Pero después de abandonar la zozobrante nave comunista, y pasado por México, donde estuvo tupiendo y pasando por educador en una universidad varios años, ahora se lo han endilgado nada menos que a Princeton, para que allí siga engañando al prójimo.rojas

Esto lo dice todo sobre el triste estado de la educación superior en Estados Unidos.

En un articulejo que no alcanza la talla de un ensayo que han querido darle, publicado en el diario madrileño El País, Rojas acomete el tema Piñera con las mismas ínfulas que ha tratado de dar lecciones a otros que tuvieron la inteligencia de largarse de Cuba antes que él siquiera se atreviera a soñar con hacerlo.

En este engendro, donde se le sale por debajo de las faldas el prejuicio anticatólico que le anima, Rojas se empeña en presentar a Piñera como el epítome de la "inconformidad" intelectual cubana, en virtud aparentemente de su homosexualismo y ateísmo, cualidades que opone a algo misterioso que llama "nacionalismo católico" y que paradójicamente atribuye lo mismo a la República que... ¡al gobierno castrista!

Papanatas como éste debieran tener prohibida la pluma y el procesador de palabras, pero desgraciadamente los tenemos que padecer hoy, y para colmo, exaltados a las posiciones más "doctas".

En este delirante arroz con mango titulado Virgilio Piñera y el pensamiento cautivo, Rojas no se conforma con retomar los viejos ataques contra el grupo de Orígenes, sino se da también a presentar una versión distorsionada de la historia cubana -mezcla enfoques marxistoides y pujos de orgullo gay- donde por arte de magia resulta que la revolución que se inició con un verdadero baño de sangre en los paredones tuvo lo que llama "un pasado heterodoxo y vanguardista".

Se puede meter a un hijito de papá castrista en Princeton, pero no se le puede quitar de la cabecita toda la porquería que le enseñaron allá. Por mucha "metatranca" que exhiba, la veta de comunistón se le sale cuando exalta el papel que según él puede jugar el gobierno en "la administración de las literaturas nacionales".  Eso sí, enseguida parece asustarse de esta insensatez, al descubrir lo que se cae de la mata: que en boca del Estado cubano Virgilio Piñera se convierte en "un defensor del pensamiento cautivo".

¿Y es que alguna vez no lo fue? Quizás antes de Castro, sí, pero después de 1959 Piñera jamás osó impugnar al gobierno que, de acuerdo con él, le dio "carta de naturaleza", además de un sueldo. Su inconformidad tenía los límites precisos de su lecho, y eso no basta para convertirte en revolucionario, o por lo menos en un militante confiable. "Algún día se sabrá lo bien que hice en quedarme en Cuba", escribió una vez.

Y así, Piñera pagó a la postre el precio de su ingenuidad y su oportunismo. Lo acosaron hasta la muerte, como a un perro. Que ahora lo quieran reivindicar aquí y allá es la más clara señal, no de su rebeldía, sino de su tibia sumisión. Ni fu ni fa. ¿Pero qué puede saber Rafael Rojas de todo esto? El no es más que un cronista del bajo vientre. De esa parte para arriba, no pasa nada.

1 comment:

  1. Es desagradable ya al punto en que han llegado con Virgilio Pinera, usado hasta para papel higienico, entre Virgilio y el tema de la diaspora, la pobreza de temas en los mundillos "academicos" cubanenses exilienses cobra categoria de taza de bano. En fin, escatologico.

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