Thursday, December 13, 2012

La plaga

A poco de salir de la cárcel, se percató de que sus antiguos amigos y conocidos le huían como a la plaga. Si alguno le veía asomar por su camino, cambiaba enseguida de rumbo, cruzaba la calle rápidamente y echaba a andar por la acera opuesta, para no cruzarse con él.

Aquellas maniobras de elusión se fueron haciendo cada vez más insólitas y risibles. Un crítico teatral, vecino suyo, le dio la espalda y echó a correr despavorido cuando se tropezó inadvertidamente con él una mañana en la cola del pan.

Otro, un novelista, rehusó recibirlo cuando fue a pedirle de vuelta un libro que le había prestado poco antes de su arresto. Tras mucho insistir, gritándose a través de la puerta cerrada de la casa, aceptó abrirla sólo un poco para pasarle el libro por la hendija, sin decir media palabra.

Al principio, Manolito se divirtió jugando con estos timoratos. Al verles cambiar de acera, hacía lo mismo, obligándoles a atravesar la calle varias veces, en una especie de danza grotesca, hasta que no les quedaba otro remedio que cruzarse con él, con la mirada gacha y asustada.

Uno se rebeló, al fin. Haciendo acopio de audacia, se detuvo y lo encaró, después de tratar de escapar de él de mil maneras. “¿Qué te piensas?”, le dijo con voz temblorosa e indignada. “¿Que nos vas a arrastrar a todos contigo? Ten al menos un poco de vergüenza y déjanos en paz”.

Al poco tiempo, Manolito se había resignado a su nueva vida, más solitaria y reservada. Ni él ni su mujer hacían visitas, no saludaban a nadie en la calle. Casi no iban al cine. Sus amigos, empero, no le olvidaron. Algunos incluso le enviaban discretos recaditos de cuando en cuando, agradeciéndole que no les fuera a ver, que no les hablara, que se esforzara tanto por no perjudicarlos…

3 comments:

  1. Solo el que lo vivio lo entiende. Pendejos!!
    Robert A. Solera

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  2. a los maricones les pasan cosas similares...

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    1. Bueno, está bien, Desquirón. A los maricones también les pasaba. Ya no. Pero les pasaba. Ahora se pueden quejar a Mariela Castro. ¿Estás contento?

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