Wednesday, March 20, 2013

Buena memoria

208466

El oficial de guardia estampó el número en un cartoncito blanco y se lo dio al detenido.

-Memorízalo –le dijo.

Manolito no tuvo tiempo de mirarlo mucho, porque el oficial le arrebató el pequeño cartón enseguida y le ordenó que repitiera el número.

No pudo.

-Ese es tu nombre aquí –le dijo oficial de guardia entonces- Si no te acuerdas, te van a poner un reporte y va a ser peor.

208466.

Para cuando lo metieron en la celda, Manolito había memorizado el número.

Todas las mañanas, muy temprano, abrían la puerta de acero de la celda y tenía que ponerse de pie y decirlo. También cuando traían la bandeja del almuerzo. Y cuando el conduce venía a llevarlo al oficial investigador, casi todos los días a cualquier hora.

Tres meses después, cada vez que oía el número seis, Manolito saltaba en la litera.

Pero nunca se olvidó de su nombre. Tampoco del número.

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