Sunday, March 3, 2013

Por el sendero de Mo Yan

moyan

P. Entre sus críticos se encuentra el artista Ai Weiwei.

R. ¿Y qué ha dicho de mí?

P. También le tacha de ser un escritor al servicio del Estado. Afirma que es ajeno a la realidad del país y que, como intelectual, no es usted apto para representar a China.

R. Pero ¿no son la mayoría de los artistas en China artistas al servicio del Estado? Muchos ocupan cátedras, otros escriben en periódicos estatales. ¿Y qué intelectual puede afirmar de sí mismo que representa a China? Yo no. ¿Puede Ai Weiwei? Creo que los únicos que pueden realmente representar a China son los que están ahí fuera excavando con las manos en la suciedad y adoquinando las calles.”

Leo esta parte de una entrevista con el Premio Nobel de Literatura chino Mo Yan en el diario español El País, y no puedo evitar acordarme de sus contrapartes cubanas. Me parece estar oyendo, mutatis mutandi, a toda esa caterva de descarados: Miguel Barnet, Pablo Armando Fernández, Senel Paz, Abel Prieto, Leonardo Padura, Antón Arrufat… Idéntica sinuosidad de anguilas, los mismos esquinazos que dan para eludir las preguntas puntuales, las mismas mentiras de siempre. El mismo recurso de invocar a las masas trabajadoras como genuinas representantes de la nación.  ¿Se acuerdan de aquello? “¿Quién eres tú para estar criticando? Criticar sólo pueden los macheteros y los aguerridos hombres de los cascos blancos”.

Tampoco puedo evitar imaginarme al montón de cubanos exiliados que me reprocharían el no abrir unos amplios y ecuménicos brazos al compatriota laureado con tan importante premio internacional, si hubiese un Premio Nobel cubano alguna vez, y fuera tan comunistón y tan hablador de mierda como éste. “¿Quién sabe?”, nos dicen, “Si los exiliados simplemente se callaran la boca, si no criticaran tanto, quizás estaríamos ya de regreso en la patria…”

Ah, toda esa corrección política, todas esas ilusiones estúpidas…

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