Saturday, July 6, 2013

El calumniado

Acababa de salir de la cárcel y empezó a correr el rumor de que era un soplón de la policía secreta. Los pocos amigos que le quedaban estaban indignados. Querían que acallara aquellos infundios inmediatamente.

–¡Es una canallada! –decían– Lo que quieren es aislarte, después de meterte preso tantos años. Tienes que salirle al paso a esta campañita, decir la verdad, defenderte.

Manolito se encogía de hombros y se echaba a reír.

–¿Qué quieren que haga? –contestaba– La gente siempre va a creer lo que le convenga. Ustedes, por lo menos, no se dejan manipular.

Pero poco a poco, aun estos amigos indoblegables empezaron a desertarle, unos primero que otros. Al fin, sólo uno siguió visitando su apartamento esporádicamente, y al cabo de un tiempo, se esfumó también.

Manolito se alegró hasta cierto punto, porque nunca le había tenido mucha confianza.

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