Saturday, November 23, 2013

¿Dónde estaba usted? Yo, en casemalanga

Z312zoom-2

A mí nadie me ha preguntado dónde yo estaba cuando mataron a JFK. No es el tipo de pregunta que se le hace a alguien que muy a pesar suyo vivía entonces en La Habana ese viernes 22 de noviembre de 1963.

De todas formas, lo recuerdo, de la misma manera que recuerdo dónde estaba dos años antes la tarde en que estalló el buque La Couvre en el puerto de La Habana, y cómo el retumbar de aquella explosión quebró el cristal de una ventana de mi casa, dejando allí un agujero que nunca se arregló porque las penurias bajo el naciente régimen comunista no lo permitieron. Todavía ha de estar ahí.

Pero el día que mataron al presidente Kennedy me viene a la mente de manera particular, porque como cualquier jovencito cubano de quince años yo pasaba las tardes conectado a la radio extranjera, atento a toda la música sabrosa que para entonces ya nos negaban las emisoras controladas por el gobierno, y que como era de esperar, se había vuelto un fruto prohibido y delicioso.

Yo era “enfermo” a la música yuma.

Los viernes al mediodía había un largo programa llamado Hit Parade Worlwide, que trasmitía la emisora de onda corta neoyorquina WRUL. No me lo perdía porque su conductor, de nombre Hill Edell, además de pasar revista a los top 40s de Estados Unidos, hacía un recuento de los éxitos de otros países, y a veces hasta los radiaba. Cuba no se quedaba fuera de este potaje.

Al parecer, un grupo de muchachones contemporáneos míos, llamándose Johnny and his Group, le pasaban por correo a Edell su propia lista de los éxitos cubanos del momento, que casi siempre tenían a Los Zafiros a la cabeza, si no Los Astros de Raúl Gómez. También sazonaban su hit parade con tristes comentarios sobre la situación de los jóvenes en Cuba, que sólo soñaban con largarse del país para poder disfrutar en libertad la música que tanto les gustaba.

¿Y quién me iba a decir que aquella tarde yo, un jovenzuelo soñador y contrarrevolucionario, iba a enterarme, antes que casi nadie en aquella isla infernal, que el presidente de Estados Unidos acababa de ser muerto a balazos mientras desfilaba en una caravana de autos por el centro de Dallas, Texas?

Pero así fue. En medio de mi programa musical favorito, Edell hizo primero una pausa para informar brevemente que alguien había disparado contra Kennedy. Aunque la noticia sin duda me intrigó, no le puse demasiada atención, tomando en cuenta que para mí la música era lo más importante en aquel momento. Media hora después, sin embargo, el programa se interrumpió de manera definitiva. Edell anunció con tono sombrío: “Dear listeners, we have a very sad announcement to make –the president of the United States, John Fitzgerald Kennedy, has died.” El himno nacional estadounidense retumbó entonces en la caparazón de mi radiecito de onda corta y yo me quedé mudo.

“Vieja”, corrí a decirle a mi madre. “Acaban de matar a Kennedy”.

No comments:

Post a Comment